La Mulata

Cartagena de Indias, bañada por el mar Caribe y por la historia que habla de épocas donde la épica y los muros la vestían como puerta infranqueable.

Visita: 20/10/2018

La experiencia de Raúl:

La visita a Cartagena de Indias es obligada, por su historia, por su noche, por sus playas que algún día, espero no muy lejano, serán abrazadas por la buena gestión que se merecen y que, a día de hoy, no existe. Pero esta maravillosa ciudad alberga otro tesoro que está a la altura de los ya mencionados. Su gastronomía.

Desde los puestos callejeros hasta los mejores restaurantes situados en hoteles boutique podemos encontrar el placer de los sabores exultantes del caribe colombiano. Al existir muchos establecimientos que permanecen en marcha por el tirón del turismo a pesar de su deficiente calidad, tenemos que saber elegir.

Eso nos pasó a nosotros cuando un buen amigo nos recomendó un agradable y sencillo local que pone en su lugar a la cocina cartagenera. Fue así como acabamos en los brazos de La Mulata.

Pedimos Camarones al ajillo para compartir, aceptables, acompañados de puré de patata. Como platos principales pedimos la tradicional posta cartagenera, en su punto, y mojarra frita. Cabe destacar la calidad del pescado frito, crujiente por fuera y jugoso y fresco en su interior, mantequilla. En Cartagena hay muchos sitios donde se puede degustar un pescado frito, pero sin lugar a dudas el de La Mulata está entre los mejores que se pueden encontrar, acompañado de un delicioso arroz de coco, guacamole y patacones.

Con una botella de vino, agua y café fueron $170.445 pesos colombianos o lo que equivale a 50 euros aproximadamente.

La experiencia de Diana:

Acostumbrada a los menús amplios con ofertas variadas de platos, Mulata me pareció en un primer momento una propuesta un poco escasa en cuanto a la variedad de preparaciones ofrecidas en su carta. Esto de cualquier forma no fue un concepto definitivo pues al degustar algunos de sus platos, queda uno con un buen registro de sabor y de calidad en la preparación, lo que permite en ultimas quedarse con una idea fiel y sin complicaciones de la cocina cartagenera. Mulata es entonces un sitio que sin mucha pretensión permite vivir una agradable experiencia con una muestra moderada y bien lograda de la culinaria local y tradicional.

Como plato principal yo me fui por la posta cartagenera, plato que llevaba tiempo con ganas de probar y la verdad que la visita a este sitio fue el momento acertado para hacerlo. El plato que consta de dos medallones de carne res bañados en una salsa a base de panela, acompañado de patacón, encocado y guacamole, me pareció realmente exquisito, para ser mi primera vez con este, no tengo objeción alguna.

Destaco el hecho de que antes de llevar los platos ordenados nos sirvieron una pequeña taza de lo que parecía ser un sancocho de pescado, pues quienes somos colombianos sabemos que un almuerzo tradicional no escapa de un buen plato de sopa y eso es algo que yo personalmente valoro y disfruto.

Cierro esta reseña destacando el buen servicio que estaba en manos de un grupo de mujeres serviciales, pacientes y trabajadoras, nuestra orden fue tomada con prontitud y los platos llegaron sin mucha espera, a buena temperatura, con una atractiva presentación y como ya lo señale, con un sabor tradicional muy bien logrado.

Pisto

Ingredientes:

  • 1.2 Kg de tomates maduros
  • 500 g de cebolla blanca
  • 1 Pimiento verde de 250 g
  • 1 pimiento rojo de 250 g
  • 1 Calabacín de 500 g
  • 1 Berenjena de 300 g
  • 3 dientes de ajo
  • 250 ml de aceite de oliva virgen
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Comino

Elaboración:

En la preparación de ésta receta nos haremos algunas preguntas, la respuesta a las mismas marcarán el paso del resultado que queremos obtener, no queriendo decir que éstas respuestas sean las  correctas, de hecho no las hay como tales, tan sólo hay formas más o menos ortodoxas de preparar un pisto.

En primer lugar cortamos los pimientos en cuadrados de entre 1 y 1.5 cm de lado, para este pisto queremos que nos queden trozos relativamente grandes para sentirlos a la hora de comer. Rehogamos  los pimientos con 150 ml de aceite de oliva durante cinco minutos. El recipiente ideal es una olla ancha y baja, ya que en una sartén convencional de las que tenemos en casa no caben las cantidades que vamos a manejar.

Aquí surge la primera pregunta:

P1. ¿En que orden añadiremos las verduras?

R1: Pimiento, Cebolla, Calabacín y Berenjena, Tomate y por último ajo. La habitual forma de preparar el pisto, y en la mayoría de las recetas que se encuentran en la red se presenta de ese modo, es sofreir la cebolla junto con el ajo finamente picado como primer paso. Nosotros preferimos empezar por el pimiento por ser algo más duro que la cebolla y el ajo dejarlo para el final para que conserve su potencia.

En estos cinco minutos de cocción de los pimientos aprovecharemos para cortar la cebolla que añadiremos al pimiento y al aceite, dejaremos cocinar en conjunto durante 20 minutos más.

Procedemos a pelar y cortar en dados de 1 a 1.5 cm de lado la berenjena y hacer lo mismo con el calabacín pero al que le dejaremos la piel. Reservamos.

P2. ¿Que ingredientes lleva un pisto?

R2: La receta de un pisto manchego tradicional lleva ajo, cebolla, pimiento, calabacín y tomate. Nosotros hemos añadido berenjena en ésta receta pero la elección de incorporarlo o no debe quedar al gusto de cada guisandero. Así mismo lleva sal pero se le pueden añadir especias, en nuestro caso nos gusta con pimienta negra recién molida y comino. Al añadir la berenjena nos gusta que sea pelada ya que la textura de la piel en el resultado final no es tan amable como la del calabacín al que sí le dejamos la piel.

Como nos queda tiempo hasta que pasen los 20 minutos de cocción de la cebolla con el pimiento, aprovechamos y rallamos los tomates. Hay quien prefiere escaldarlos en agua hirviendo, pelarlos y procesarlos con el triturador. Creo que es más fácil utilizar un rallador de cocina por el lado de aberturas más grandes. Reservamos.

Cuando la cebolla y el pimiento estén listos añadiremos la berenjena y el calabacín juntos, como la berenjena demandará gran parte del aceite necesitaremos añadir en este momento 100 ml de aceite de oliva virgen adicionales.

Cocinamos el conjunto de cebolla, pimiento, calabacín y berenjena durante 20 minutos más. Removemos de vez en cuando con movimientos circulares y envolventes con cuidado de no hacer puré las verduras. Recordemos que el pisto no puede quedar con una textura de puré, debe tener los trocitos de verdura enteros.

En este tiempo picamos finamente los tres dientes de ajo y reservamos. No perdemos de vista nuestro pisto en ningún momento y una vez transcurrido el tiempo de cocinado de los calabacines y las berenjenas añadiremos el tomate rallado, con 1.2 kg de tomate salen aproximadamente 700 g de tomate triturado. Incorporamos una cucharada de postre de sal al conjunto.

Dejaremos cocinar las verduras con el tomate durante 40 minutos a fuego lento, removeremos con una cuchara de madera periódicamente para verificar que no se nos pega en el fondo, cuidando de hacerlo con movimientos envolventes tal y como se indicó anteriormente. A los 35 minutos de cocción añadimos los tres dientes de ajo que tendremos finamente picados.

P3. ¿Dejamos cocinar con tapa o sin tapa?

R3: Cocinaremos sin tapa, tanto en los pasos previos como a la hora de añadir el tomate, necesitamos que se evapore el agua de las verduras y que la temperatura no se eleve al punto de un cocinado con tapa.

Una vez se hayan cocinado las verduras en el tomate y transcurrido el tiempo arriba indicado añadiremos otra cucharada de postre de sal, comino al gusto y pimienta negra recién molida. Se puede añadir un chorrito de aceite de oliva en crudo, es opcional y nosotros no lo hemos hecho.

Ya tenemos nuestro pisto listo, con las cantidades mencionadas obtuvimos 1.720 Kg de pisto lo que equivale a unas 11-12 raciones. Se puede consumir caliente o frío, mucho mejor al día siguiente de prepararlo. Normalmente como acompañamiento, no obstante hay muchas formas de sacarle partido a esta deliciosa y humilde receta.

Esperamo

Leo

Visita: 05/10/2018

Quisimos empezar por el restaurante Leo, buque insignia de los establecimientos de Leo Espinosa en Bogotá, chef galardonada con numerosos premios nacionales e internacionales entre los que destacan mejor chef femenina latinoamericana (Latin Americas’s 50 Best Restaurants 2016) o restaurante #99 mejor del mundo según la prestigiosa lista (The World’s 50 Best Restaurants 51-100).

Además nos íbamos a encontrar con un tipo de cocina muy poco habitual en los establecimientos colombianos mas con una propuesta que buscaba las raíces profundas de cada rincón de su tierra.

Así se presenta su propuesta Ciclo-Bioma, buscando un equilibrio entre tres aristas que construirán su menú, el conocimiento del producto y las especies del entorno colombiano en su sentido más amplio, el desarrollo de estrategias productivas para su uso desde el punto de vista culinario y la búsqueda del bienestar de las comunidades que se beneficien de su potencial.

El menú que degustamos fue el de 11 pasos con maridaje alcohólico, precedido de un cóctel cada uno para calmar la sed y abrir el apetito mientras esperábamos acomodación en la mesa que habíamos reservado. En el restaurante se manejan dos turnos para la cena 19:00 y 21:30 horas, siendo viernes 05 de Octubre optamos por la segunda opción a la hora de hacer la reserva, con una semana de antelación y sin problema alguno.

El menú contaba de los siguientes pasos:

  1. Achira, guasca
  2. Queso de Yogur, hormigas limoneras, papa nativa
  3. Langostilla, limón mandarino, bakit pepa, leche de coco
  4. Albacora, hormigas culonas. pipilongo, miel de caña
  5. Pescado, copey, arroz titoté
  6. Pescado, quiche de agua, güesgüin, copoazu, arveja
  7. Babilla, chontaduro, ají negro huitoto
  8. Piracucú, cacay, yuca agria, ají lulito
  9. Kapeshuna, santamaría de anís, hongos, jumbalín
  10. Pato de patio, maíz cariaco
  11. Tallo, maíz, tubérculos andinos
  12. Ponche, diablito
  13. Macambo, mojojoy, mambe, borojo, sal de Manaure
  14. Oro miel, queso pote, coquindo, miel de caña
  15. Palmito, sabajón, feijoa, café

Siendo:

(1) Abrebocas, (2-5) Aperitivos, (6-12) Menú, (13) Pre-Postre y (14-15) Postres.

La experiencia de Raúl:

Realmente fue una grata sorpresa encontrar un restaurante con el nivel de las elaboraciones degustadas, en mi paladar destacaron todos y cada uno de los aperitivos, en especial la langostilla y la Albácora. También deliciosos el pescado y el pato del menú.

En general las elaboraciones muy conseguidas, en algunas de ellas quizá sabores demasiado salados por la propia naturaleza del producto.

La experiencia resulta satisfactoria y la valiente apuesta de Leo Espinosa abre el camino a futuros cocineros que con mucho trabajo y algo de talento quieran dar un lugar a la alta cocina colombiana. Un camino por recorrer que sin duda Leo ha abierto de una manera generosa y osada, como se desprende de los sabores de su menú.

El maridaje lograba ensalzar el sabor de los platillos, no obstante fueron muchas las referencias entre licores, destilados, vinos y otras bebidas por lo que si uno no se mide y se acaba todas las copas puede acabar algo embriagado. Yo me quedo con el maravilloso fermentado de guayaba.

En definitiva Restaurante Leo se encuentra abriendo un camino que ya en otros países se ha andado, tanto desde el punto de vista de los cocineros como de los comensales. Necesitamos ser pacientes para ver lo importante que resulta que cocineros inconformistas marquen con su esfuerzo el futuro de la gastronomía colombiana.

Si no visitas Leo con la mente abierta y queriendo valorar el esfuerzo que hay detrás de su iniciativa pionera lo mejor es que uno se ahorre la visita. Si por el contrario sientes curiosidad sobre los maravillosos resultados que consigue mezclando y acariciando ingredientes de todos los rincones de Colombia, no debes perderte la visita. La cuenta rondó los $750.000 pesos colombianos, unos 215 euros, para dos personas.

No tuvimos la oportunidad de conocer a Leo ya que, desafortunadamente, ese día no se encontraba en el establecimiento.

La experiencia de Diana:

Nuestra llegada a Leo fue tan sólo una excusa para celebrar, a través de una experiencia, un año más de mi vida, rodeados de aquello que recientemente nos ha convocado a soñar con una vida diferente y a repensar nuestro lugar en este mundo.

Mi experiencia la puedo denotar como satisfactoria y esperanzadora a la vez. Satisfactoria, porque los 15 momentos me parecieron una muestra excepcional, no sólo de sabor, sino de la gran labor de estudio y exploración de ingredientes y productos locales, en su gran mayoría novedosos para mí, haciendo de cada bocado un fugaz pero sustancioso viaje a la tradición cultural y gastronómica que está enraizada en lo más profundo de cada región del país; y esperanzadora, porque deseo que estos pasos que, desde varios años lleva dando Leonor Espinosa, trabajando con su auténtico sello de “gastronomía tricolor”, sirvan para inspirar una ola arrolladora, representada en nuevas caras y personalidades, para lograr hacer de la cocina colombiana un concepto de reconocimiento internacional, pero todavía más importante, abrir las puertas a un consumidor local, que en mi opinión, aún le queda mucho por conocer y valorar los ingredientes y preparaciones que se cosechan y se cocinan en los campos y fogones de nuestra tierra.

En lo personal, me cautivó particularmente el abrebocas de la achira con la mantequilla de guasca (Paso 1), por la delicadeza y tradición que trasmitían, y los platillos de pescado (Pasos 3, 4, 5 y 6), pues se incorporaban variedades antes desconocidas para mí y que, por supuesto, tenían un excelente sabor y textura, que también se exaltaban por la incorporación de otros ingredientes y elementos.

Concuerdo con Raúl sobre dos aspectos. Primero, el hecho de que algunos platillos registraron un sabor algo salado (Pasos 7, 10 y 11), sin embargo, sinceramente a mi si me queda la duda si se trataba de un atributo propio de la preparación o si definitivamente se excedió un poco en el nivel de sal; y segundo, el maridaje, me pareció excesivo en cuanto al número de bebidas, pues yo personalmente, que no suelo beber en exceso cuando como, sentí pesadez y terminé la cena quizá sin aprovechar al máximo sus últimos momentos.

Para terminar, y al igual que lo hizo Raúl, recomiendo esta experiencia porque se constituye en un momento grato y placentero que articula muy bien el lugar, la música, la atmósfera y la comida, sin embargo, considero, que se debe vivir siempre y cuando exista un interés por desvelar lo que se está cociendo en los fogones de cocineros que, como Leonor Espinosa, quieren mostrar la cara oculta pero también innovadora de la gastronomía local.

Sobre las reseñas

Reseñas y comentarios sobre aquellos lugares que por uno u otro motivo llaman nuestra atención, queremos presentar nuestros comentarios sobre establecimientos no con un empaque de crítica que desemboque en puntuaciones u otras clasificaciones que acaben perdiendo el sentido. Queremos invitarles a conocer nuestras impresiones sobre el resultado del esfuerzo que, con mayor o menor éxito, hacen día a día cocineros de tantos lugares.

Damos importancia a la homogeneidad entre lo que quiere ser un establecimiento y que tan cerca de ello se encuentra.

Te invitamos a comentar nuestras reseñas para dar un enfoque amplio de los establecimientos, de las cocinas, de los platillos. Izar quiere ser un halo de aire fresco que golpee las mejillas de los guisanderos.

Esgarraet

Ingredientes:

  • 1.2 Kg de pimiento rojo
  • 300 g de lomo de bacalao salado
  • 9 g (3 dientes) de ajo
  • 206 ml de aceite de oliva
  • Sal

Elaboración:

Esta receta es un clásico de las primaveras valencianas, ideal para sentarse en una terraza soleada sin el rigor del verano y acompañarla de una cerveza bien fría. Pólvora y esgarraet para enamorar a cualquiera.

En primer lugar, en el mercado, elegiremos unos pimientos rojos brillantes, de cuatro puntas ya que son más dulces que los de tres. Así mismo un lomo de bacalao seco y salado, si es de mayor peso al que necesitamos no hay problema ya que se conserva en buenas condiciones durante más de 30 días.

La preparación se realiza en tres días para que el resultado sea perfecto, el esgarraet es una receta muy sencilla cuyo único secreto es la paciencia.

Día 1.

Reservamos la cantidad de bacalao indicada en la receta y la dejamos en remojo durante 16 horas, con agua fría y en la nevera, cambiaremos el agua una sola vez a las 5 o 6 horas. Lo ideal es ponerlo a las 18:00 horas y a las once o doce de la noche cambiarles el agua para al día siguiente tener el bacalao listo a las 10:00 de la mañana.

Pre calentamos el horno 10 minutos a 200 °C. Los pimientos los envolvemos individualmente en papel de aluminio y los regamos con un poquito de aceite de oliva y una pizca de sal. Introducimos los pimientos en una bandeja de horno, los dejamos 1 hora a 180 °C. Estos tiempos son aproximados, en un horno a gas se puede llegar a tardar unas dos horas y media para conseguir el mismo resultado que en uno eléctrico en una hora. Lo importante es que transcurrida una hora de tener los pimientos en el horno abrir uno de ellos para verificar como está, si vemos que le falta tiempo lo dejaremos por espacios de media hora en los que iremos haciendo la misma verificación. Una vez tenemos los pimientos listos los dejamos en el horno, con éste apagado, hasta que enfríen. Una vez fríos introducimos en la nevera hasta el día siguiente.

Día 2.

Desmigamos el bacalao, con las manos y con cuidado, dejando hebras anchas de unos 2 a 4 cm de longitud. Se debe hacer con las manos para que no quedes cortes limpios que dificulten la mezcla de sabores del conjunto.

Retiramos el rabo y las semillas de los pimientos asados, así como las partes blancas de su interior. Retiramos la piel y hacemos tiras el pimiento también con las manos.

Una vez hecho esto tendremos unos 550 – 600 g de pimiento asado ya que se ha perdido el agua y sus partes retiradas y unos 360 g de bacalao desmigado (en este caso se ha ganado peso por su hidratación).

Pelamos y laminamos de manera muy fina 3 dientes de ajo y reservamos.

En un bol grande vamos incorporando en este orden, el bacalao, el pimiento asado, el ajo laminado y 200 ml de aceite de oliva de buena calidad. Removemos bien el conjunto y vertemos sobre una fuente rectangular. Tapamos con papel film y reservamos en la nevera durante 24 horas.

Es importante no consumir este día el esgarraet ya que los sabores de los diferentes ingredientes todavía no se han fusionado y no podremos disfrutar plenamente del sabor de esta rica receta.

Día 3.

Ya está listo para consumir. Gracias a que hemos sido pacientes tenemos un plato con todos sus matices, el pimiento aportando su dulzor y el rico sabor a mar del buen bacalao salado.

Con estas cantidades nos ha salido 1.11 Kg de esgarraet. Unas cinco raciones hermosas. El esgarraet es ideal para tomar con tostas de pan, también se le puede añadir mojama o aceitunas negras. En nuestra opinión la versión pura del esgarraet no necesita de adiciones que no mejoran el resultado y que como mucho lo que pueden conseguir es encarecer una preparación popular y festiva.

Croquetas de Jamón

Ingredientes:

  • 80 g de jamón serrano
  • 130 g de mantequilla sin sal
  • 70 g de pechuga de pollo campero
  • 45 g de cebolla (rinden 32 g)
  • 256 ml de aceite de girasol
  • 160 g de harina de trigo para la masa + 30 g para el rebozado
  • 1.5 l de leche entera
  • 50 ml de caldo oscuro
  • 2 huevos
  • 200 g de pan rallado

Elaboración:

Ponemos el litro y medio de leche y los 50 ml de caldo oscuro a calentar a fuego bajo en calderos separados. Mientras calienta comenzamos con nuestra receta, vigilando que no puede llegar a hervir, en el momento que esto pueda suceder apagamos el fuego.

Comenzamos picando fino el jamón serrano a cuchillo, debe quedar lo más fino que podamos sin llegar a utilizar un procesador. Sofreímos el jamón en la mantequilla que habremos calentado en un caldero (aquí es donde vamos a preparar la masa de croquetas y debe ser hondo) a fuego lento, lo dejamos hasta que el jamón suelte la grasa y tenga un color brillante, esto serán entre 3 y 5 minutos a fuego lento. Debemos cuidar la temperatura para evitar que la mantequilla se queme.

Picamos la cebolla en brunoise fina y la salteamos con un poquito de aceite de girasol junto con la pechuga de pollo cortada en dados de 1 cm de lado y salpimentada. Una vez el pollo haya tomado color y se haya cocinado en su interior, unos 5-7 minutos, lo pasamos a una picadora para obtener un pollo con textura de serrín. Desechamos la cebolla que ya ha dado su sabor al pollo.

El pollo picado lo agregamos a la mantequilla con jamón y removemos durante 2 minutos, en este momento vamos echando la harina, incorporamos una cucharada y removemos hasta obtener una mezcla homogénea, así sucesivamente incorporamos el resto de la harina hasta agotar los 160 g indicados en la receta.

En este momento debemos tener claro que no vamos a poder parar de remover, incorporaremos la leche poco a poco en pasos de 150 ml cada vez, removiendo hasta que se incorpore sin grumos a la masa preparada. Cuando vaya espesando vamos incorporando otros 150 ml de leche hasta agotar el litro y medio. Terminaremos con los 50 ml de caldo oscuro que incorporaremos del mismo modo pero al final. Durante todo este proceso añadiremos sal e iremos dando el punto probando siempre la masa.

Debe quedar una masa espesa pero no una bola, cuando pasemos la cuchara de madera de manera diametral debe verse el fondo del recipiente y tardar unos segundos en unirse.

Dejamos sobre un recipiente templar la masa y la pincelamos con mantequilla en estado líquido para que no se endurezca la superficie. Una vez templada cubrimos con papel film y dejamos una noche en la nevera.

Al día siguiente damos forma a las croquetas y pasamos por harina de trigo, huevo batido y pan rallado.

Se fríen en abundante aceite de girasol, totalmente sumergidas para evitar que lloren o se rompan en las juntas que quedan cuando las freímos vuelta y vuelta semisumergidas.

Con estas cantidades nos salieron 32 unidades.

Como anécdota en la elaboración de la receta que se relata en esta entrada, comentamos un inconveniente que tuvimos y como lo solucionamos.

Al día siguiente al retirar la masa de la nevera, la misma estaba demasiado líquida para hacer las croquetas y no era posible realizar el empanado.

Encontrarán en muchos sitios de Internet diferentes soluciones, no deseadas según nuestra manera de entender la cocina. Unas usan harina fina de maíz, sobres de puré de patata, congelado de la masa y otras ocurrencias para espesar.

La mejor manera de espesar la masa es volver a pasarla a una olla, calentarla a fuego suave y volver a dar vueltas hasta que por evaporación espese. Sin añadidos ni maltratos térmicos se puede solucionar el problema. Dejamos templar, enfriar y procedemos al empanado.

 

Caldo Oscuro

Ingredientes:

  • 550 g de huesos de ternera
  • 500 g de huesos de cerdo
  • 550 g de puerro (rinden 170 g)
  • 310 g de zanahoria (rinden 260 g)
  • 60 g de apio (rinden 55 g)
  • 110 g de hueso de jamón
  • 250 g de cebolla (rinden 190 g)
  • 10 granos de pimienta negra
  • Sal (2 cucharadas de café)

Elaboración:

Precalentamos el horno a 240 °C durante 10 minutos. Disponemos los huesos de ternera y cerdo en una bandeja y los metemos en el horno a altura media durante 30 minutos.

Durante este tiempo cortaremos el puerro, la zanahoria y el apio. Añadiremos estas verduras a la bandeja del horno cuando ya la carne haya estado los 30 minutos y dejaremos el conjunto en el horno por 30 minutos más.

Pelamos una cebolla blanca y la cortamos en cuartos.

Añadimos a una olla con 2 litros y medio de agua las verduras con los huesos horneados, la cebolla cortada en cuartos, el hueso de jamón y diez granos de pimienta. Dejamos hervir a fuego muy lento por espacio de 3 horas, incorporando la sal casi al final de la cocción. Durante este tiempo retiraremos el exceso de espuma en la superficie del caldo, con ayuda de una cuchara o una espumadera.

Colamos el caldo y reservamos. El caldo oscuro es la base de la salsa española y de muchas salsas que pueden acompañar otras elaboraciones, la elección de los huesos puede omitir el cerdo y utilizar sólo de ternera (lo que es más habitual). También es común añadir un ramillete de hierbas aromáticas. Depende de la preparación para la que vaya a servir el caldo debe variarse su elaboración. En nuestro caso optamos por añadir el hueso de jamón y unos huesos de cerdo.

El resultado fueron 930 ml. de caldo oscuro con las cantidades utilizadas.

El caldo se puede refrigerar durante 2 días o congelar en pequeños recipientes o cubiteras para el uso en 30 días.

Tortilla de Patata y Cebolla

Ingredientes:

  • 800 g de patatas (rinden 630 g)
  • 300 g de Cebolla (rinden 240 g)
  • 6 huevos
  • 250 ml de aceite de girasol ó de oliva de baja acidez
  • Sal (1 cucharada de postre)

Elaboración:

En primer lugar seleccionamos una cebolla grande y 4 patatas también entre medianas y grandes, que den los pesos aproximados que se indican en los ingredientes. Se pelan las patatas y se cortan en cuadraditos de 1 cm de lado, se pela la cebolla y se corta en brunoise de entre 5 y 8 mm. Se reserva en remojo.

Se recomienda el hecho de poner en remojo las patatas y la cebolla una vez cortadas para que la primera pierda el almidón y la segunda algo de fuerza.

Se escurren y se salan en crudo las patatas y la cebolla, las cantidades indicadas son orientativas, en la elaboración de la receta es importante controlar la sal probando en el momento adecuado.

Se pone todo a freir en aceite a fuego medio-bajo, tardará en hacerse entre 30 y 40 minutos, a mitad del proceso movemos con una cuchara de madera para que las patatas y la cebolla que están en el fondo no se quemen y las que están encima se hagan. La cantidad de aceite debe ser abundante para que tanto la patata como la cebolla estén bien cocinadas por todos los lados. El resultado debe ser la patata y la cebolla bien blandita y dorada sin pasarse en algunos casos. Colamos, escurrimos el aceite y reservamos.

Por otro lado se mezclan los seis huevos con movimientos circulares y suaves hechos con un tenedor, evitando batir los mismos, simplemente integrando las yemas y las claras.

Sobre el huevo se echa la patata y la cebolla escurrida y se mezcla bien. Es el mejor momento para probar de sal, con el huevo en crudo, la cebolla y la patata bien integrados. Rectificamos de sal.

Para hacer la tortilla se pone a calentar una sartén con una cucharada de postre del mismo aceite con el que freimos la patata y la cebolla. Se calienta bien y se vierte la mezcla de huevo, patata y cebolla. A los dos minutos le damos la vuelta y lo dejamos entre uno dos minutos más por el otro lado. Servimos.

Empanada Gallega de Atún

Ingredientes:

Para la masa:

  • 500 g de harina de trigo
  • 250 g de cerveza rubia
  • Sal (1 cucharada de postre)
  • Pimentón dulce (1 cucharada de postre)
  • Aceite del sofrito (12 cucharadas soperas)

Para el sofrito:

  • 600 g de cebolla (rinden 470 g)
  • 170 g de pimiento (rinden 130 g)
  • 8 g ó 2 dientes de ajo (rinden 7g)
  • 250 ml de aceite de girasol ó de oliva de baja acidez
  • 400 g de tomate triturado de lata o natural
  • Sal (1 cucharada de café)
  • Pimentón (1 cucharada de café)

Para el relleno:

  • 480 g de atún en aceite sin escurrir (rinden 310 g)
  • 2 huevos

Otros ingredientes:

  • 1 huevo

Elaboración:

Lo primero que haremos será preparar el sofrito. Para ello cortamos la cebolla en cuatro y después en juliana, despepitamos el pimiento y cortamos en juliana, pelamos los ajos y los cortamos en cuatro y en pequeños pedacitos y añadimos todo a una sartén con el aceite a fuego bajo. Salpimentamos y dejamos sofreir entre 40 y 45 minutos sin que se llegue a dorar.

Una vez terminado esto, y antes de añadir el tomate, reservamos 12 cucharadas de aceite para la elaboración de la masa. Hecho esto añadimos el tomate y dejamos sofreír a fuego bajo durante 30 minutos más, sin olvidar remover para que no se pegue y para que no se dore ninguno de los ingredientes del sofrito.

En este momento ya debemos haber puesto dos huevos a cocer durante 10 minutos contados a partir de que hierva el agua. Una vez cocidos reservamos.

Mientras se fríe el tomate con las verduras empezamos a preparar la masa. En un bol introducimos la harina y hacemos un hueco en el medio donde añadiremos la cerveza, el aceite reservado, la sal y el pimentón. Nos humedecemos las manos para que no se pegue la masa y empezamos a amasar de fuera hacia dentro y de dentro hacia fuera, o bien apoyándonos en una mesa de trabajo. Una vez la masa tenga una consistencia no pegajosa, la hayamos trabajado bien y los ingredientes estén perfectamente integrados, la dejamos reposar dentro de un bol cubierta y en contacto con un paño ligeramente humedecido. El tiempo de reposo será de 1 hora.

En este tiempo aprovecharemos y escurriremos el atún en aceite, pelaremos los huevos y los cortaremos en pequeños cuadraditos y mezclaremos bien ambos ingredientes. Recordando que es importante que se escurra bien el atún.

Una vez termine de hacerse el sofrito se deja templar para después mezclarlo con el atún y el huevo. Ya tenemos el relleno de nuestra empanada listo.

Con la masa reposada procederemos a extender la misma, usaremos un rodillo y lo haremos sobre una mesa de trabajo previamente enharinada, en este caso como no teníamos rodillo nos sirvió una botella de vino que afortunadamente teníamos a mano. Esperamos en próximas versiones estrenar rodillo. La masa debe quedar de 2 a 3 mm de grosor, en una fuente redonda para horno previamente untada con mantequilla y ligeramente espolvoreada con harina (para que no se pegue), ponemos la base y recortamos los bordes para decorar. Debe quedar sobrando masa por los lados para poder cerrar la misma una vez cubierta. Sobre la base extendemos el sofrito de manera homogénea y tapamos con la otra parte de masa que debe quedar de un diámetro menor y estricto con el diámetro del molde. Cerramos con ayuda del pulgar todo el perímetro de la masa y decoramos con los sobrantes al gusto.

Cuando tengamos nuestra empanada cerrada pinchamos con un tenedor de manera simétrica toda su superficie y hacemos un huequito en su parte central, pintamos con un huevo batido y ponemos a hornear. Deberá estar en el horno durante 45 minutos a temperatura entre 200 y 220 °C para después gratinar durante 10 minutos.

Tenemos ya nuestra flamante empanada que ha tenido un peso final de 1.400 gramos.

Nota 1: Considero importante la posibilidad de añadir aceitunas pero en este caso no disponíamos de las mismas, igualmente el resultado fue excelente.

Nota 2: En ningún caso cocinar el atún con el sofrito, deben mezclarse una vez este esté templado.