Marmitako

Hoy les presentamos la receta de nuestro Marmitako, plato típico de costas azotadas por la lluvia constante, impertinente y horizontal, por los caprichos de un mar que entrega sus riquezas por remesas a veces exuberantes y en ocasiones insuficientes. En una marmita cabe todo, cabe la lucha y el marinero que ya no está, cabe el sueño de viajar al otro lado aunque este se nos presente incierto, cabe el mar que no es más que un sueño de horizonte. En una marmita cabe cualquier bandera, nosotros nos limitaremos a #Izar.

Ingredientes:

  • 350 g de Atún (Rinde 300 g)
  • 260 g de tomate maduro (Rinde 120 g)
  • 180 g de cebolla (Rinde 150 g)
  • 550 g de papas o patatas (Rinde 420 g)
  • 220 g de pimiento verde (Rinde 76 g)
  • 5 g de ajo (2 dientes)
  • 50 g de tomate triturado o tomate maduro rallado (2 cucharadas)
  • 13 g de pimiento choricero (1 unidad)
  • 90 ml de aceite de oliva
  • 1 l de caldo de pescado
  • 1/2 cucharadita de pimentón picante
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce
  • Sal

Elaboración:

Para el Mise en Place necesitaremos:

El tomate en concassé (1). La cebolla cincelada ó ciseler (2), Los dientes de ajo finamente picados. El pimiento escalivado (3), pelado y cortado en brunoise (4). Chascar (5) las patatas en trozos irregulares de 2 a 3 cm de lado. Cocemos el pimiento choricero durante 10 minutos en agua hirviendo, despepitamos, retiramos las venas y con ayuda de una cuchara reservamos la pulpa.

En una olla ancha y bajita sofreimos a fuego lento el ajo y la cebolla durante 5 minutos con una pzca de sal, incorporamos el pimiento y lo dejamos 5 minutos más, incorporamos el tomate y lo dejamos otros 10 minutos, transcurridos los 20 minutos, incorporamos el tomate triturado y la pulpa de pimiento choricero y cocinamos durante otros 10 minutos. Finalizado el sofrito, retiramos el exceso de aceite.

Agregamos el pimentón (mezcla de dulce y picante al gusto), removemos e inmediatamente agregamos las patatas y removemos el conjunto hasta que éstas queden envueltas con el sofrito. Agregamos el litro de caldo de pescado y dejamos cocinar por espacio de 25 minutos, sin tapa, a fuego medio.

Transcurrido el tiempo de cocción de las patatas agregamos el atún sin piel, limpio y sin sangacho, cortado en cubos de 2 cm. Cocinamos por espacio de 3 minutos a fuego lento.

Tapamos y dejamos reposar 5 minutos antes de servir. Ésta receta gana en sabor de un día para otro.

(1) Concassé: pelado, despepitado y cortado en cubitos de 2mm x 2mm

(2) Ciseler ó cincelado: corte de cebollas ó chalotas en cubitos de 1 a 2 mm.

(3) Escalivar: Cocinar directamente sobre una brasa o llama y pelar una vez esté totalmente calcinada la piel.

(4) Brunoise: Corte de hortalizas en cubos de 2mm x 2mm

(5) Chascar patatas: Para chascar las patatas lo único que tenemos que hacer es limpiar y pelar las patatas. Después de haberlas vuelto a lavar las cortaremos del tamaño adecuado para el estofado pero antes de cortar cada trozo del todo tendremos que hacer algo diferente. Es el momento de chascarlas. Lo que tendremos que hacer es en lugar de cortar, partirlas rompiendo el final de cada trozo. Lo que significa, separándolas empujando el final del trozo, en lugar de seguir cortando con el cuchillo. De esta forma ayudamos a que el caldo del estofado espese sin necesidad de añadir otras féculas o almidones comerciales. Es decir, utilizamos el propio almidón que está dentro de las patatas para espesar el caldo de forma natural.

 

Paella Valenciana

Hay que tener un pequeño grado de valentía para publicar la receta de un plato tan tradicional, y sujeto a la observación de los más puristas, como éste. Y más cuando es un canario y una bogotana los que se adentran en el más estricto cumplimiento de la tradición paellística. No obstante en nuestra búsqueda constante de la honestidad culinaria compartimos nuestra preparación, con comentarios adicionales que permitirán preparar este plato lejos de nuestras fronteras. Es una paella tradicional, pero también una que homenajea a los expatriados.

Esta receta es fiel a lo que debería ser una auténtica paella valenciana, la cual admite pocas variaciones. Con las cantidades mencionadas se tendrán doce generosas raciones de este delicioso plato.

Ingredientes:

  • 900 g de arroz Senia ó Bomba
  • 1.5 Kg de pollo
  • 700 g de Conejo
  • 875 g de alcachofas
  • 450 g de bachoqueta (judía verde plana)
  • 250 g de garrofó
  • 400 g de tomate triturado
  • 300 ml de aceite de oliva
  • 5 l de agua
  • Azafrán
  • Pimentón dulce de la vera
  • 10 g (3 dientes) de ajo. (Opcional)
  • Sal
  • Romero

Elaboración:

Lo primero que haremos será salar generosamente la carne, vertemos el aceite en la paella y calentamos hasta llegar al punto de humo, en este momento agregamos la carne y la doraremos bien por todos sus laterales. Debemos tener en cuenta que si tenemos un difusor de gas especial para paella, estaremos utilizando sólo la parte central del fuego. El pollo que utilizaremos serán muslos cortados en tres pedazos, contramuslos (perniles) cortados en tres pedazos y pechuga con hueso cortada en seis pedazos. El conejo que utilizamos fue deshuesado ya que en Colombia no es fácil encontrar, ni de consumo habitual, esta carne. Si el conejo es con hueso subiremos la cantidad del mismo a 1 kilo. La fritura de la carne es una de las claves de una buena paella, el tiempo que emplearemos en conseguir un adecuado dorado será de 45 minutos. De este modo garantizamos la reacción de Maillard, coagulación de las proteínas y el caramelizado de los azúcares.

Una vez lista la carne la retiraremos a los bordes de la paella y en el centro colocamos las verduras. Dejamos cocinar las mismas por espacio de diez minutos, removiendo con recurrencia. Transcurrido ese tiempo incorporamos el tomate junto con el ajo picado y dejamos 10 minutos más para que se fría. Al final del proceso incorporamos el pimentón y en unos segundos añadimos el agua. Incorporamos unas hebras de azafrán y dejamos hervir el conjunto durante unos 40 minutos, probaremos de sal al final y rectificamos si hace falta. Tendremos en cuenta que el caldo debe quedar sentidito.

Finalmente agregamos el arroz y lo distribuimos uniformemente en la paella. Hay muchos modos de hacer esto, a nosotros nos gusta ponerlo en forma de cruz y distribuir con una pala en los cuadrantes que se forman.

Sobre el tiempo de cocción del arroz se podría entablar un debate tan infinito como improductivo, a nosotros nos funciona dejarlo 18 minutos, jugando con la intensidad del fuego en función del caldo que vaya quedando. También se puede reservar un poco de caldo a parte e incorporarlo si vemos que se seca antes de transcurrido ese tiempo. En cualquier caso nunca incorporen agua ni caldo frío.

Finalizada la cocción del arroz a fuego fuerte para que se forme el socarrat, cucayo para que me entiendan en mi tierra de adopción, colocamos unas ramas de romero y tapamos con trapos o papel de periódico durante 5 minutos.

En este momento tendremos una auténtica paella valenciana, la cual admite pocas licencias más allá de nuestros añorados caracoles.

 

Albóndigas en salsa

Ya hace un tiempo disfrutamos de nuestra receta de Albóndigas de bonito, hoy les presentamos una receta de albóndigas en salsa a base de carne de ternera y cerdo.

Ingredientes:

Para las albóndigas:

  • 190 g de Carne de cerdo (Magro)
  • 530 g de Carne de ternera (Aguja)
  • 360 g de Cebolla Junca ó Cebolleta de los que saldrán 150 g picados
  • 5 g de Ajo (2 dientes)
  • 20 g de Pan rallado
  • 30 ml de Leche entera
  • 10 g de Miga de pan blanco
  • 1 Huevo
  • 2 Yemas de huevo
  • 10 g de Sal
  • 5 g de Pimienta
  • 50 g de Harina
  • 20 ml de Aceite de Oliva
  • 200 ml de Aceite de girasol

Para la salsa:

  • 8 g de Ajo (2 dientes)
  • 250 g de Zanahoria en cubos de 1.5 cm x 1.5 cm (Usaremos 3 zanahorias, aprox. 550 g). El desperdicio lo usaremos para un caldo u otra preparación.
  • 550 g de Cebolla (Usaremos 3 cebollas, aprox. 700 g)
  • 90 ml de Aceite de Oliva
  • 300 ml de Vino blanco
  • 600 ml de Caldo suave de jamón
  • 400 ml de Agua

Elaboración:

Para las albóndigas:

En una sartén salteamos la cebolleta o cebolla junta que habremos picado finamente, agregamos una pizca de sal.

Picamos finamente los ajos.

En una taza mezclamos la miga de pan blanco con la leche entera.

Batimos el huevo junto con las dos yemas.

Una vez hecho esto, en un bol mezclamos todos los ingredientes y mezclamos bien. Una vez hayamos hecho esto nos humedecemos las manos, para que no se nos pegue la mezcla, y formamos las albóndigas.

Pasamos las albóndigas por harina y freímos en abundante aceite, reservamos.

Para la salsa:

Picamos el ajo y la cebolla y sofreímos en el aceite de oliva durante 15 minutos con una pizca de sal, agregamos la zanahoria cortada en cubos y dejamos 15 minutos más. Debemos mover de forma recurrente para evitar que se doren los vegetales.

Agregamos el vino blanco y dejamos reducir hasta que seque. Incorporamos el caldo suave de jamón y el agua y dejamos reducir.

Trituramos y rectificamos de sal.

Terminación del plato:

En una olla añadimos las albóndigas, cubrimos con la salsa y dejamos cocinar a fuego lento durante 10 minutos. Si vemos que la salsa queda muy espesa podemos agregar un poco más de caldo.

Caldo suave de jamón

Hoy les presentamos otro fondo que no puede faltar en la nevera o el congelador y que nos servirá de base para muchas recetas.

Ingredientes:

  • 200 g de Huesos de jamón ibérico
  • 50 g de Apio
  • 100 g de Cebolla
  • 150 g de Zanahoria
  • 150 g de Puerro
  • 2.5 l de Agua

Elaboración:

Colocamos en una olla dos litros y medio de agua con los huesos de jamón, llevamos a ebullición y vamos quitando la espuma que se forma en la superficie. Una vez hecho esto añadimos el apio, media cebolla, una zanahoria mediana y la parte blanca de un puerro.

Dejamos hervir a fuego lento durante 1h 15 minutos. Al ser un caldo base no añadiremos sal y rectificaremos según la receta en la que lo necesitemos.

Carne braseada con vegetales

Hoy les presentamos una receta de carne braseada con la que nadie quedará indiferente, lo más importante para lograr el mejor resultado es respetar los tiempos de cocción de los diferentes elementos que componen el plato.

Ingredientes:

Para la carne:

  • 600 g. de Punta de anca (Rabillo de cadera)
  • 150 g de Puerro
  • 100 ml de Vino tinto
  • 200 ml de Caldo oscuro
  • 10 g de Sal (Al gusto)
  • 5 g de Pimienta (Al gusto)
  • 50 g de Mantequilla
  • 50 ml de Aceite de Oliva
  • Hilo para bridar

Para los vegetales:

  • 100 g de Zanahoria
  • 100 g de Ahuyama ó Calabaza
  • 150 g de Papa
  • 20 ml de Aceite de Oliva
  • 50 g de Mantequilla
  • 7 g de Sal
  • Hierbas al gusto

Para decorar:

  • Hierbas frescas

Elaboración:

Se debe preparar la carne y los vegetales al mismo tiempo por lo que se recomienda leer la receta completa antes de iniciar las labores.

Para la punta de anca:

Lo primero que haremos será comprar una punta de anca y quedarnos con dos piezas de aproximadamente cinco centímetros de la parte ancha de la misma. Una vez cortadas las mismas procedemos a bridar con hilo de cocina. La técnica para bridar una carne se puede consultar en vídeos en la red, no es difícil pero es importante hacerlo bien. El bridado debe quedar firme pero sin apretar la carne, su función es que la pieza no pierda la forma durante la cocción.

Una vez tengamos listas nuestras dos piezas, de unos 300 gramos cada una, la salpimentamos y la sellamos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y una cucharada sopera de mantequilla. Debe quedar bien dorada por todas sus caras y especialmente por la que contiene la capa de grasa. Terminamos de dorar y reservamos.

En el mismo aceite añadimos el puerro cortado en Rondelle (1) de 1 cm de grosor. Agregamos una pizca de sal y dejamos se cocine durante 8 minutos evitando que se dore demasiado, debemos con una cuchara raspar el fondo de la olla/sartén para que se incorporen todos los sabores y aromas. Se pueden agregar hierbas aromáticas, a nosotros nos gusta colocar una rama de tomillo que le da un sabor especial a la preparación.

Precalentamos el horno durante 10 minutos a 180 °C.

Una vez cocinadas las verduras desglasamos agregando el vino tinto y dejamos que se evapore el alcohol lo que nos llevará cinco minutos, reducimos a la mitad. Pasado este tiempo agregamos el caldo oscuro y dejamos que reduzca a la mitad durante aproximadamente 8 minutos adicionales a fuego lento.

En un recipiente apto para horno colocamos la carne y la salsa que ya tenemos preparada. Introducimos en el horno que ya estará a 180 °C y la dejamos durante 18 minutos, se puede dejar más tiempo en función del punto de la carne que guste a los comensales. Con el tiempo indicado queda roja en su interior pero no sangrante.

Una vez retiramos del horno, reservamos la carne y reducimos la salsa con dos cucharadas soperas de mantequilla para que emulsione, teniendo en cuenta de mover vigorosa y permanentemente la sartén mientras se agrega y disuelve la mantequilla.

Para los vegetales:

Lavamos los vegetales (papa, zanahoria y ahuyama).

Cortamos las papas en Parmentier (2), la zanahoria y la ahuyama en bâtonnet (3).

Ponemos agua con sal a hervir y cocemos e introducimos los vegetales en este orden: la zanahoria (cocerá durante 7 minutos), la papa (cocerá durante 5 minutos) y la ahuyama (cocerá durante 3 minutos). Una vez cocidos los vegetales los uniremos en una sartén con el aceite de oliva y la mantequilla, agregando hierbas secas al gusto.

Salteamos las verduras a fuego lento durante unos 12 minutos hasta que estén doradas pero ligeramente crujientes (Al dente).

Montaje del plato:

Presentamos la carne fileteada en la parte baja del plato. Disponemos los vegetales dando altura y armonía al conjunto. Salseamos y decoramos con hierbas frescas.

(1) Rondelle: Se trata de un corte en rodajas o rebanadas, principalmente en alimentos alargados y redondos, aunque su uso es mucho más amplio.

(2) Parmentier: Corte clásico de la papa, en cubos de 1 cm x 1 cm.

(3) Bâtonnet: Corte de hortalizas en bastones de 6 cm de longitud y 4 mm de lado.

 

 

 

 

Ensaladilla Rusa

Nos introducimos en el mundo de la ensaladilla rusa, nos sometemos a la atenta mirada de observatorios y otros entes que quieran iluminarnos con la lumbre de la tradición y la fidelidad a este plato, sin el cual, un bar no debería llamarse como tal. Espero que el propio Lucien Olivier pueda bendecir nuestro camino.

Un homenaje a Lucien Oliver, quien el pasado #14N hizo 135 años de fallecido, y a todas esas personas que, allá arriba, le dan conversación y agotan las horas junto a él en las leves y eternas barras del cielo.

En nuestra búsqueda de la ensaladilla perfecta y después de haber tropezado con varias piedras les presentamos nuestra versión clásica.

La ensaladilla – La Clásica – La del bar de la esquina

Ingredientes:

  • 550 g de papas
  • 135 g de zanahorias
  • 80 g de atún en aceite
  • 2 huevos
  • 4 cucharadas de guisantes en conserva ó 50 g de guisantes frescos o congelados.
  • 350 g de mayonesa (Ver receta)
  • Sal

Elaboración:

En primer lugar lavamos bien las papas y las zanahorias, retirando la piel y los tallos de éstas últimas. Las cocemos en conjunto, las papas enteras y sin pelar, en un caldero con abundante agua y sal. Si estamos utilizando guisantes congelados los cocemos en este punto. Si usamos olla exprés será suficiente 7 minutos desde que dé vueltas la pesa o haga lo propio vuestra moderna olla.

También cocemos 2 huevos de buena calidad entre 7 y 10 minutos. Para comprobar que los huevos son realmente frescos al sumergirlos en el agua fría antes de encender el fuego no deben flotar ni ponerse en posición vertical.

Una vez las papas y las zanahorias estén cocidas esperamos un poco a que entibien y las pelamos y cortamos en cuadraditos de entre 0.5 y 1 cm de lado. Sin esperar a que se enfríen. Añadimos los huevos cocidos troceados, las cuatro cucharadas de guisantes en conserva y el atún escurrido.

Finalmente añadimos 270 g de mayonesa y mezclamos el conjunto con movimientos envolventes, evitando que las zanahorias y las papas se aplasten y formen puré. Es importante que los ingredientes sigan aún calientes para que la mayonesa impregne mejor los sabores.

Vertemos nuestra ensaladilla en un recipiente poco profundo y napamos con el resto de la mayonesa.

Estamos felices de haber llegado a la fórmula de una ensaladilla rusa humilde y honesta, donde habrá añadidos al gusto de cada uno, más atún, porqué no ventresca?, encurtidos, cebolla. Nosotros nos quedamos con ésta, 5 ingredientes y mayonesa casera, nos quedamos con la que nos recuerda al bar de barrio, a la eterna vitrina. Estamos actualizando ésto (10 de abril de 2020) encerrados en casa, pero volveremos al bar, a lo que nos da la vida.

Mini Mal

Descubrimos por casualidad este espacio que alberga una propuesta interesante de cocina colombiana en la capital del país.

Visita: 10/11/2018

La experiencia de Raúl:

Fue de casualidad y con ayuda de una aplicación de mapas como encontramos el lugar, justo al lado de donde un maestro hace lo que puede con mi escaso y cano cabello, por las fotos de los platos quisimos darle una oportunidad de la que en ningún caso nos arrepentimos.

Se encuentra en una zona residencial tranquila de la ciudad y entre sus callejuelas se erige un edificio de fachada angosta que alberga este espacio culinario con vocación colombiana de raíz. Un espacio que en sí mismo es parte de la raíz.

Pedimos para compartir una cazuela de pargo ahumado, sencillamente deliciosa, platillo sin artificios en su presentación, ni falta que le hace, pero con un sabor intenso que cautiva a cualquiera. El pargo en su punto, acompañado de yuca, papa y plátano en un caldo que recoge los sabores intensos del ahumado.

Por mi parte pedí un plato que se presentaba bajo el nombre de Selva Adentro, un morrillo de res braseado en salsa de tucupí servido sobre yuca frita y casabe. Me encantó la conjunción de sabores y el toque picante en su justa medida, quizá el punto de la carne y la temperatura de la yuca mejorable, aún así una buena opción.

Diana pidió una preparación bajo el título de «Vamos a la playa», meritos en salsa de lulo con cebolla caramelizada, una combinación acertada de sabores que tampoco nos dejó indiferentes.

Para terminar una torta de almojábana con helado de vainilla, sencillamente deliciosa.

Para acompañar la comida opté por una copa de vermouth (blanco) y cerveza, pero a mi lado estaba, dichosa, Diana con su jugo de copoazu. Tienen varias opciones en jugos, cócteles y vinos.

Cuando uno descubre que este espacio lleva ya más de 15 años abierto, evolucionando e investigando sobre los productos y sabores de cada rincón de Colombia, se da cuenta que ya había vida antes de Leo Espinosa y que, en esta tarea de llevar la gastronomía colombiana a una nueva dimensión, no estamos ni mucho menos solos. Como comensales debemos valorar y admirar la vocación de estos espacios, con sus aciertos y sus infortunios, fabricando una crítica amable y constructiva cuyo único fin sea el crecimiento.

La experiencia de Diana:

No puedo negar que encontrar este sitio ha sido una grata sorpresa para mí, pues tal y como se lo dije a Raúl justo antes de ordenar nuestros platos: “a veces uno se ve tan inundado de propuestas culinarias de otros lugares, que uno cree que sitios así no existen”.

Mini Mal recrea con un buen toque de diseño, pero también de tradición, el típico comedor de clase media colombiana, rescatando elementos, como sus mesas y sillas, que sin duda lo hacen volver a uno hacia la niñez. En cuanto a la ambientación, también vale la pena rescatar la buena música que nos acompañaba, sin duda una cuidadosa selección de sonidos locales y latinoamericanos.

Al ver la carta se puede notar que el concepto realmente va en rescate no sólo de ingredientes locales, sino también de la misma sencillez en las formas de preparación y eso, para mí, es absolutamente encantador, pues siempre he sido fanática de las cosas simples y auténticas.

Tal y como lo señaló Raúl, empezamos nuestra comida con un encocado de pargo exquisito, y siguiendo esta línea del pescado me atreví a probar el plato vamos a la playa que constaba de pez globo bañado en salsa de lulo; este me pareció delicioso además de novedoso, aunque debo decir que si lo de uno no son los platos con mezclas dulces, esta no es la mejor opción pues fuera de la salsa de lulo vienen unos anillos de cebolla caramelizada que hacen que el sabor dulce sea realmente intenso, de todas formas fue una opción que disfruté de principio a fin.

Ya para terminar, no puedo dejar de hablar, por un lado, del jugo de copoazú con el que acompañé mis platos, pues esta fruta traída del Amazonas me pareció un excelente aliado para las comidas ya que es bastante ligero y fresco; y por otro lado, del postre que pedimos, una torta de almojábana como traída del cielo, con un sabor y textura excepcionales, acompañada de una bola de helado de vainilla de la fábrica selva negra, que es una marca local de helado, igualmente delicioso.

Mini Mal, se suma entonces a nuestras recomendaciones de restaurantes que merecen ser visitados, por ser una propuesta colombiana autentica, tradicional y de buen gusto.

 

 

 

 

 

Mayonesa

Hacer mayonesa casera se puede convertir en un reto que muchos abandonaríamos después de varias experiencias en las que por uno u otro motivo ésta se nos cortase. Con esta sencilla receta que presentamos hoy y con un par de consejos nos vamos a olvidar de los problemas.

Ingredientes:

  • 1 Huevo de buena calidad
  • 4 g (media cucharadita) de sal
  • 1 cucharada de vinagre
  • 160 ml de aceite de girasol

Elaboración:

En primer lugar para no tener ningún problema en la elaboración, todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente. Esas bonitas hueveras que tenemos en la nevera son nuestras mayores enemigas a la hora de hacer la mayonesa, ya que el huevo frío va a convertirse en el mejor de los amigos de una mayonesa cortada.

Rompemos un huevo en un cuenco y verificamos que no se haya quedado ningún resto de cáscara del mismo, en la cáscara es donde residen las bacterias del género salmonella y son las responsables de la salmonelosis. Si bien sólo en una parte residual de los huevos podemos encontrar ésta bacteria, es mejor prevenir y realizar ésta sencilla inspección previa.

En un vaso alto de batidora de brazo vertemos el huevo, la sal, el vinagre y aproximadamente la cuarta parte del aceite. Olvidarnos de la sal en éste momento también puede cohibir las propiedades emulsionantes del huevo.

La elección del aceite de girasol es por el sabor amable que le da a la mayonesa, también se puede utilizar aceite de oliva suave o la mezcla de ambos pero el resultado será una mayonesa con un sabor mucho más intenso que puede ser invasivo dependiendo de la preparación que vaya a acompañar. El vinagre puede ser sustituido por lima o limón, nosotros hemos utilizado un delicioso vinagre de vino de Cava que desde Jerez de la Frontera exportan amablemente a nuestra Bogotá, ciudad de acogida.

Es posible sustituir el huevo entero por dos yemas, nos saldrá una mayonesa de un color mucho más amarillento, en particular no recomendamos ésto a principiantes en las artes de la mayonesa ya que la clara ayuda al carácter emulsionante de la yema.

Una vez tengamos el contenido citado en el vaso batimos con la batidora de brazo en vertical, sin moverla, centrada y pegada al fondo, durante dos minutos, aumentando progresivamente la potencia. Una vez transcurrido éste tiempo, y sin dejar de batir, vamos incorporando el resto del aceite en forma de hilo al tiempo que hacemos movimientos suaves hacia arriba y abajo del brazo de la batidora. La mayonesa comenzará a adquirir su textura y finalizaremos unos segundos después de haber terminado de agregar el aceite.

Ya tenemos una deliciosa mayonesa para acompañar cualquier plato o para hacer preparaciones como una ensaladilla rusa o ensaladilla de mariscos. Con las cantidades citadas obtendremos aproximadamente 200 gramos de mayonesa.

 

Barra Chalaca

Habiendo conocido el local de Lima, situado en el barrio de San Isidro, no podíamos perder la oportunidad de visitar la apertura de ésta barra peruana en Bogotá, donde esperábamos encontrar los sabores de la comida de este país en esta barra cebichera que no es ni barra ni chalaca al 100% pero que tiene aciertos no desdeñables.

Visita: 02/11/2018

La experiencia de Raúl:

La cocina peruana tiene múltiples aristas y todas ellas son trazadas con acierto por el maestro Gastón Acurio. Yo como amante y practicante del barrismo me siento cómodo en este concepto, no obstante en el local de Bogotá (Parque de la 93) son las mesas las protagonistas y queda a un lado el misticismo de las barras que sí se vive, en convivencia con pequeñas mesas, en el local de Lima.

Fuera del discurso de barras y mesas, la experiencia es gratificante, en esta ocasión nos decantamos por un tiradito chucuito, en su punto, refrescante y delicioso. Compartimos también la parihuela de cangrejo y el arroz chaufa tapado (con su tortilla de langostinos). Ambas preparaciones no dejan nada que envidiar a los sabores que hemos degustado en Lima, o al menos lo que en el recuerdo de mi paladar queda de ellos.

Sin duda la barra chalaca es un lugar para visitar, disfrutar de la desenfadada comida con sabores del Callao, parlamentar con amigos, refrescarse con una rica chicha morada, una cerveza o degustar una copa de Malbec y salir sabiendo que más pronto que tarde uno debe regresar.

Concepto con sentido y sentido del concepto, ofrece lo que realmente uno busca cuando busca el sabor peruano popular y de calidad. Cena para dos personas con chicha morada y copa de Malbec por 144.000 pesos, equivalente a unos 40 euros.

La experiencia de Diana:

La experiencia en el restaurante ha sido gratificante, en especial porque logré recrear algunos de los gratos momentos vividos en Lima, en un viaje cuyo principal objetivo era el de apreciar las bondades de lugares y platos de comida peruanos.

En esta ocasión, visitamos esta propuesta que, venida desde Lima, logra reproducir a la perfección los sabores, colores y texturas de una cuidadosa selección de platos de comida tradicional peruana. En cuanto a los platos que ordenamos, que Raúl ya detalló muy bien, yo me quedé especialmente encantada por el Tiradito Chucuito, pues el pescado, bastante fresco, gozaba de un gran sabor y la combinación con la leche de tigre al parmesano y la palta (aguacate) era sencillamente exquisita.

En cuanto a la locación, el lugar cuenta con los mismos atributos del concepto que viene desde Lima: buena iluminación, uso de mensajes con un lettering atractivo y mesas y taburetes altos. Como lo señala Raúl, aunque el sitio se llama Barra Chalaca, aquí la barra no es la protagonista, creo que esencialmente porque el lugar es bastante grande y no se precisa de su uso, y adicionalmente, en mi concepto, considero que, en locales de bares y restaurantes en Bogotá, la barra no es usada frecuentemente, salvo como un lugar de espera temporal para aguardar la acomodación definitiva en una mesa.

Para concluir, considero que dentro de la amplia oferta de restaurantes peruanos que hay actualmente en Bogotá, Barra Chalaca es una opción que merece ser tomada porque tal y como lo sugirió Raúl, ésta ofrece con franqueza y sencillez, un sabor peruano popular y de buena calidad, adicionalmente posee una buena relación calidad/precio: precios razonables, preparaciones deliciosas y porciones generosas.

Albóndigas de bonito

Hoy les presentamos una receta fantástica, con la que podéis sorprender a propios y ajenos. Unas albóndigas de bonito en salsa que no dejarán indiferente a nadie.

En Colombia, hemos utilizado un atún del pacífico colombiano o Albácora. La receta apela al bonito del norte en honor a otra de nuestras casas, España.

Ingredientes:

  • 800 g de lomo de bonito limpio (rinden 500 g)
  • 750 g de cebolla blanca (rinden 600 g)
  • 1 pimiento verde de 250 g (rinden 200 g)
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • 50 ml de leche entera
  • 1 Huevo campero
  • 4 dientes de ajo
  • 200 g de harina de trigo
  • 100 g de tomate frito
  • 50 ml de vino oloroso
  • 50 ml de vino blanco
  • 1 litro de caldo de pescado
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Perejil
  • 250 ml de aceite de oliva virgen

Elaboración:

Lo primero que tenemos que hacer después de haber escogido un hermoso lomo de bonito será retirar la piel, las espinas y el sangacho para picar el resto muy fino a cuchillo. Obtendremos 500 gramos de bonito picado, reservamos en un bol grande.

El sangacho es la parte oscura del lomo y para esta receta no la utilizaremos.

Añadimos al bonito 100 gramos de cebolla y 50 gramos de pimiento picado muy fino que habremos pochado previamente y un diente de ajo en crudo también bien picadito. Empapamos dos rebanadas de pan de molde en 50 mililitros de leche y añadimos a la mezcla anterior. Finalmente añadir un huevo, perejil picado al gusto, pimienta negra y sal.

Mezclamos bien para que se incorporen de manera uniforme los ingredientes, tapamos con papel film y reservamos en la nevera durante una hora.

Mientras la mezcla de albóndigas reposa en la nevera sofreímos tres dientes de ajo laminados en una olla o caldero, incorporamos el resto del pimiento (150 g) y de la cebolla (500 g), en ese orden, y ambos finamente picados. Pochamos bien.

Añadimos los 100 g de tomate frito, 50 ml de vino blanco y 50 ml de vino oloroso y dejamos evaporar los alcoholes. Finalmente incorporamos el litro de caldo de pescado y dejamos cocinar la salsa durante 30-40 minutos a fuego lento. Condimentamos, trituramos y reservamos.

Al retirar la mezcla de nuestras albóndigas de la nevera formaremos, con las manos humedecidas, bolas de tamaño al gusto (entre 40 y 60 g por unidad está bien). Pasamos por harina y freímos. Retiramos sobre papel absorbente.

Terminamos de cocer las albóndigas durante 5-10 minutos en la salsa ya triturada y así por fin tenemos listo este exquisito bocado.

Comentarios finales:

El aceite que se utiliza en esta preparación puede ser de girasol o aceite de oliva suave.

A veces y depende el país y la región en la que nos encontremos podemos tener dificultades para elaborar un rico caldo de pescado, pueden usar en este caso caldo envasado o concentrado.

Por último, la escogencia de los alcoholes también puede ser objeto de duda en el momento de elaborar la receta, en nuestro caso para el vino blanco preferimos un Txacolí o un vino blanco Chardonnay, para el oloroso un vino canasta de Jerez variedades Palomino y Pedro Ximénez. En el caso de no tener acceso a estos vinos de manera sencilla, improvisa con aquellos que tu intuición te sugiera.