Esta receta la preparaba de manera recurrente mi abuela, oriunda de un pueblo de Jaén pero afincada en un «pueblito blanco» de la sierra de Cádiz. Ella los hacía con unos espárragos tremendamente amargos para lo que yo toleraba en mi infancia, después supe apreciar ese amargor de los espárragos salvajes que le traían orgullosos los que habían juntado un puñado de ellos. Son deliciosos y acompañados de unos huevos fritos o al plato cocinados en la salsa de los espárragos son divinos.
Ingredientes:
- 500 g de espárragos trigueros
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de comino
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 15 granos de pimienta negra
- 50 ml de aceite de oliva
Elaboración:
En primer lugar majamos en un mortero el diente de ajo con la sal, el pimentón dulce, el comino y la pimienta negra.
Eliminamos la parte más baja del tallo del espárrago doblando el mismo hasta que se parta, rechazamos esta parte y nos quedamos con la parte media y punta de los espárragos. Cortamos en dos o tres pedazos.
En una sartén con el aceite de oliva bien caliente salteamos los espárragos durante dos minutos. Transcurrido este tiempo agregamos 150 ml de agua tibia con el majado del mortero disuelto en ella. Una vez rompa a hervir dejamos cocer los espárragos durante 8 minutos a fuego medio.
Como opción se puede añadir una cucharadita de harina a los espárragos y tostarla durante 30 segundos al final del salteado para que la salsa quede con una consistencia más espesa. Nosotros preferimos no hacerlo y terminarnos la salsa mojando un buen pan en ella.